«Entre la muerte y el amor, prefiero el amor»
Jorge Amado
En momentos de crisis pandémica, como los que suceden en la actualidad, la muerte se acerca a cada uno de nosotros. Se presentifica y concientiza algo que ya sabemos, pero cancelamos en lo diario, que es la conciencia de finitud.
Guerras, epidemias y hambrunas son momentos donde la muerte se instala en lo cotidiano. Su presencia nos acecha a diario con gente conocida; que ha muerto, enfermado o se encuentra en riesgo. El gran filósofo José Pablo Feinmann planteó en un artículo titulado “Maldita Muerte” que “cada pérdida nos abruma porque en la muerte del otro descubrimos o ratificamos nuestro propio fin. Somos radical, inapelablemente finitos”.